lunes, 7 de julio de 2014

MadriZ



Vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios.
-capítulo 15. Versículo 1. Apocalipsis-


Nota de autor:
  Relato incluido en mi libro  Los sueños de Andrómeda. Aquí tenéis el enlace:



domingo, 6 de julio de 2014

MadriZ


Día 1

Por sus interminables salas y pasillos deambula la friolera de unos tres millones de visitantes al año.  No era de extrañar que la propagación del virus comenzara en una de las más prestigiosas galerías de arte del mundo, el museo del Prado ahora convertido en la zona cero.

Las últimas investigaciones apuntaban que el paciente cero, una visitante de edad comprendida entre los 20 y 36 años y de nacionalidad extranjera, transmitiera el virus a un vigilante de la sala 4, donde se ubica de forma permanente el exitoso tríptico del Bosco, El jardín de las delicias.
Desde luego nuestra paciente cero se ajustaba estadísticamente al perfil sociodemográfico que demandaba el Prado. El 24% de las visitas son de dicha franja de edad y el 60% son mujeres. Pero lo más destacado de esta joven mujer es que era portadora del virus, la enfermedad no la desarrolló.

Los testimonios de algunos de los supervivientes del día D señalaban haber visto a una mujer desmayarse en la sala 4. Que un vigilante le acompañó a la enfermería del museo y que pocos minutos después comenzaron a escuchar gritos de socorro y gente corriendo sin control. Vieron personas comportarse de manera violenta, sin orientación y que propinaban golpes mortales a los que intentaban ayudarles. La situación caótica y violenta iba creciendo por minutos y que al poco, las personas que se comportaban de manera extraña llenaban las salas colindantes, al tiempo que disminuía el número de voces pidiendo auxilio…