jueves, 19 de julio de 2018

Los sueños de andrómeda

Aquí os dejo un enlace gratuito en PDF de mi modesto libro de relatos de ciencia ficción que ya publiqué hace tiempo.
Que lo disfrutéis en la piscina o en la playa, jeje.

Los sueños de Andrómeda


Le digo “no”. Lloro en su presencia. Me reprimo ante su mirada marrón, me crezco, me hago fuerte para trepar por sus labios y salir del abismo de su olor. Sí, su olor me vence, se introduce en mi nariz, se desliza por mi garganta, llega a mis pulmones y me oxigena el cerebro convirtiéndome en su títere, en su muñeca de ojos de cristal.

Le digo “no” no me toques, no acerques tu cuerpo al mío, pero ella viene, me acaricia y pierdo la razón. Entrego mis muñecas para esposarme nuevamente en ella, me es imposible decirle que no, ya estoy húmeda. Siento un ligero placer entre mis piernas que va creciendo dentro de mí, preludio del clímax que se alimenta y crece en mis entrañas y no puedo pararlo, mi mente ya está nublada, mis sentidos van y vienen en un noria.
 
Le digo “no” pero aparta las sábanas de mi cama para buscar mi cuerpo ya húmedo. No siento la gravedad de mi peso en el colchón, ya no hay habitación, los átomos se paran, a mi alrededor no hay nada más que ella, su pelo cubre mi pecho mientras su boca busca mi sexo, sus manos agarran mis muslos para separarlos y su brazos encadenan mi cintura. Oigo una voz en mi interior gritándome “no” pero mi boca no la expulsa, soy incapaz de hablar, de razonar, ya no soy humana.

Me digo “no” pero ya estoy perdida. Sus dedos están dentro de mí y siento un dolor de placer que aumenta a cada estocada, su cuerpo se derrama en el mío y se fusionan. Se mueve sobre mí, me besa sin dejar de penetrar mi cuerpo y mi alma, ya estoy clavada a ella esperando el orgasmo que atraviesa los poros de mi piel, que humedece sus manos, que inunda de olor a sexo la habitación.

Le susurro “no”  pero ella sonríe sabiendo que es “si”.

Desi

jueves, 15 de febrero de 2018

CAPTCHPA

.La luz tenue que se filtra entre las pequeñas rendijas de la ventana de mi habitación, me invita a despertar de una larga siesta. Con pereza me incorporo de la cama y vuelvo a mirar al exterior con la esperanza de poder ver un cielo azul, como los de antes. En su lugar, una niebla espesa y perpetua ciega todo campo de visión a una distancia de pocos metros. Aseguran los más viejos de lugar, que no recuerdan haber visto un cielo despejado de contaminación, salvo en Marte tras la terraformación. 

Ese es el motivo de trabajar como ingeniero informático, mi especialidad como experto en ciberseguridad me coloca como candidato a un viaje interplanetario al planeta rojo tras presentar mi proyecto a una importante multinacional en seguridad planetaria aquí en la Tierra. Se me concedió la beca de investigación de entre miles de aspirantes porque ninguno de ellos incluyó uno de los más importantes protocolos de ciberseguridad. 


Ya queda poco para ver el cielo azul marciano, los verdes bosques de Valle Marineris o los imponentes lagos en los cráteres volcánicos de Tharsis, sólo tengo que terminar de programar...
I´m not a human