domingo, 6 de julio de 2014

MadriZ


Día 1

Por sus interminables salas y pasillos deambula la friolera de unos tres millones de visitantes al año.  No era de extrañar que la propagación del virus comenzara en una de las más prestigiosas galerías de arte del mundo, el museo del Prado ahora convertido en la zona cero.

Las últimas investigaciones apuntaban que el paciente cero, una visitante de edad comprendida entre los 20 y 36 años y de nacionalidad extranjera, transmitiera el virus a un vigilante de la sala 4, donde se ubica de forma permanente el exitoso tríptico del Bosco, El jardín de las delicias.
Desde luego nuestra paciente cero se ajustaba estadísticamente al perfil sociodemográfico que demandaba el Prado. El 24% de las visitas son de dicha franja de edad y el 60% son mujeres. Pero lo más destacado de esta joven mujer es que era portadora del virus, la enfermedad no la desarrolló.

Los testimonios de algunos de los supervivientes del día D señalaban haber visto a una mujer desmayarse en la sala 4. Que un vigilante le acompañó a la enfermería del museo y que pocos minutos después comenzaron a escuchar gritos de socorro y gente corriendo sin control. Vieron personas comportarse de manera violenta, sin orientación y que propinaban golpes mortales a los que intentaban ayudarles. La situación caótica y violenta iba creciendo por minutos y que al poco, las personas que se comportaban de manera extraña llenaban las salas colindantes, al tiempo que disminuía el número de voces pidiendo auxilio…



 Desirée



2 comentarios:

  1. Me encanta, un a de zombis, enmarca en el estilo que más te gusta la c.fición. El museo del Prado un lugar idóneo para comenzar la expansión.
    Eres genial, das datos de todo, ya sea con un relato de naves, la NASA, el espacio, o un museo. Se nota que conoces muchos datos.
    Quería preguntarte algo... ¿Esto también forma parte de una novela?

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  2. Hola Jose. Que va, no forma parte de novela. Ni me lo planteo. Sinceramente, los zombies nunca me han llamado la atención, pero después de ver Guerra Mundial Z, otro punto de vista de éstos, pues me animé a escribir un relatillo. Ni si quiera lo tengo planificado, me siento delante ordenador, miro la pantalla y me vienen las ideas sobre la marcha. Aún no sé cómo va a terminar.
    La verdad que me gusta escribir cualquier género, prosa o verso.
    Un fuerte abrazo, Jose.

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